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Alimenta tus defensas para este invierno.

Dic 11, 2016

La conexión entre nutrición e inmunidad se conoce desde la antigüedad. Hay escritos en la literatura hindú sobre el tema, que datan de casi 5000 años atrás; incluso Hipócrates relacionó deficiencia nutricional con susceptibilidad a las infecciones.

Nuestro sistema inmune opera reconociendo y eliminando estructuras extrañas a nuestro cuerpo y permite mantenernos libres de microorganismos que encontrarían un hábitat óptimo (temperatura, humedad, riqueza de nutrientes, etc.). Si bien el sistema inmunológico funciona de un modo muy complejo y en él intervienen muchos factores como la genética, el género, la edad, el estado hormonal, la exposición a
diferentes virus y bacterias, el estrés, el ejercicio, el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, etc., también existen distintos nutrientes que pueden estar implicados: proteínas, ácidos grasos, vitaminas, minerales y los probióticos y prebióticos.

Veamos cómo pueden incidir cada uno de estos nutrientes

Proteínas: son importantes para el mantenimiento de la inmunidad y también influencian la respuesta frente a la infección a través del mantenimiento de la función de barrera intestinal y de la provisión de aminoácidos específicos para la síntesis de proteínas que intervienen en el funcionamiento del sistema inmunológico.

Grasas: la composición de ácidos grasos de las membranas de las células, incluyendo las de linfocitos (con funciones de defensa), pueden modificarse a través de la correcta elección de los ácidos grasos de la dieta, es por esto que las grasas pueden jugar un papel importante en la respuesta inmunológica. Los ácidos grasos poliinsaturados (omega-6 y omega-3) están involucrados en la regulación de la respuesta inflamatoria.

Vitamina C: aumenta la síntesis de interferón (factor celular que interfiere con la capacidad de una amplia cantidad de virus para infectar las células. Además esta vitamina es necesaria para la formación de colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, lo cual contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.

También son importantes la Vitamina A que tiene un papel esencial en la defensa contra las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas y la Vitamina E que mejora la respuesta inmune gracias a su función antioxidante.

Entre los minerales destacan por su interés el zinc, selenio, cobre y magnesio.

Prebióticos y Probióticos: el prebiótico es un microorganismo que al ser ingerido vivo ejerce un efecto positivo en la salud, es el caso de los microorganismos agregados al yogur; y el probiótico es un molécula fermentable que posee un efecto favorable sobre la flora intestinal, como la fibra, fructo-oligosacácridos, etc., que se le añaden a algunos alimentos. Estos dos tipos de sustancias mejoran la flora intestinal y evitan que los microorganismos patógenos se adhieran al intestino y de este modo actúan como barrera a las infecciones.

Como conclusión: una dieta variada que incluya una amplia selección de los principales grupos de alimentos en cantidad suficiente otorgará las armas necesarias para afrontar a las infecciones tan comunes de esta estación.

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